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Por qué conservar el diseño al traducir un PDF: una mirada a cómo leemos

4 min de lecturaFreed
Ilustración conceptual de dos páginas con diagramas y párrafos distribuidos de forma similar, unidas por una línea entre posiciones correspondientes.

Al leer un informe en otro idioma, podemos copiar una frase que no entendemos para consultar su traducción. Es práctico para unas pocas frases. Pero si queremos leer el documento entero, a veces no basta con tener el texto traducido.

¿Dónde está la figura mencionada en este párrafo? ¿A qué encabezado de la tabla corresponden estos números? ¿Dónde estaba la explicación que acabamos de leer?

Estas preguntas tienen que ver con el idioma, pero también con la posición original de la información. La traducción nos ayuda a entender las frases. El diseño original nos ayuda a situarlas dentro del documento.

Por eso iSomor procura conservar la disposición de la página siempre que sea posible. Queremos que cambiar de idioma no implique perder una forma familiar de orientarse al leer.

No siempre leemos de principio a fin

Cuando abrimos un documento de varias decenas de páginas, rara vez empezamos a leer cada palabra. A veces recorremos el índice y los títulos buscando algo relevante. Otras veces nos detenemos en una figura y volvemos al texto para entenderla.

Para conocer las conclusiones de un informe, por ejemplo, podemos empezar por las últimas páginas. Una cifra poco clara nos lleva de vuelta a una tabla anterior para comprobar los datos y sus condiciones. En una misma lectura podemos hacer varios de estos recorridos.

Los títulos, los párrafos y la posición de las figuras nos sirven de referencia. Un título anuncia un tema nuevo, el espacio en blanco separa contenidos y un pie de figura explica cómo interpretarla.

Si la traducción lo convierte todo en un bloque largo de texto, las frases pueden seguir siendo claras, pero habrá menos puntos de referencia. Tendremos que volver a distinguir el texto principal, las notas y la parte que responde a nuestra pregunta.

Conservar el diseño puede reducir esa búsqueda. No deberíamos tener que familiarizarnos de nuevo con el documento cada vez que pasamos de página.

Hay contenidos que necesitan estar juntos para entenderse

Una tabla es un ejemplo sencillo.

Al leer especificaciones de un producto, seguimos la fila de un modelo para ver sus dimensiones, peso y condiciones de uso. Una cifra aislada dice poco. El encabezado de la columna y la unidad nos permiten entenderla.

Si esos elementos mantienen sus posiciones correspondientes después de la traducción, podemos seguir leyendo igual. Si los números quedan separados de los modelos, tendremos que relacionarlos otra vez, aunque no falte nada.

Lo mismo ocurre con las figuras y sus pies. Miramos una figura, leemos la explicación debajo y regresamos al texto para buscar detalles. Si la explicación está lejos, antes tendremos que averiguar a qué figura pertenece.

No se trata solo de que la página se vea bien. Para quien lee, la posición transmite parte de la relación entre los datos.

Cuidar el diseño durante la traducción también significa cuidar esas relaciones: a qué fila pertenece un valor, a qué figura corresponde una explicación y qué contenido está bajo un título.

Conviene poder volver a encontrar lo que hemos leído

A veces no recordamos las palabras exactas, pero sí que estaban junto a una figura o cerca del final de una sección.

Esas impresiones nos ayudan al volver atrás. Encontrar la figura y mirar los párrafos cercanos puede ser más directo que buscar en todo el archivo. A un compañero quizá le digamos: «Mira la explicación debajo de esa tabla».

Si el original y la traducción conservan estructuras parecidas, resulta más fácil relacionar sus contenidos. Incluso en idiomas distintos, los títulos, las figuras y los párrafos ayudan a localizar el mismo pasaje.

Eso no exige mantener exactamente los mismos números de página o la misma cantidad de líneas. La extensión cambia entre idiomas y puede ser necesario ajustar los saltos de línea. Importa más que la figura siga junto a su explicación, que la sección sea reconocible y que el párrafo buscado no se mezcle con otro contenido.

Esas son las pistas útiles para la lectura que queremos conservar.

Al leer una traducción, también podemos querer volver al original

Una traducción facilita la lectura. Aun así, un término especializado, una cifra o una frase que influye en una decisión puede hacernos querer comprobar cómo estaba escrito en el original.

Quizá queramos ver la escritura de un término desconocido, confirmar si algo se «recomienda» o se «exige», o releer una frase difícil con los párrafos que la rodean en el texto original.

Si la estructura de los dos documentos es muy distinta, la comprobación empieza por una búsqueda: ¿a qué parte del original corresponde este párrafo traducido? Solo después podemos examinar las palabras.

iSomor considera conjuntamente la conservación del diseño y la lectura del original junto a la traducción para facilitar esa vuelta a la fuente. Podemos continuar leyendo y detenernos a consultar el original cuando surge una duda.

Tener el original al lado no significa revisar cada frase otra vez. Es una referencia que resulta más útil cuando podemos encontrar lo que necesitamos.

Por supuesto, un diseño parecido no demuestra que la traducción sea exacta. Las cifras, los términos y las conclusiones importantes siguen necesitando una comprobación con el original.

Conservar el diseño sin dificultar la lectura de la traducción

Vale la pena conservar el diseño original, pero no todos sus detalles tienen que permanecer intactos.

Un párrafo corto en inglés puede necesitar más espacio en otro idioma. Reducir mucho la letra o apretar las palabras para mantener las líneas originales puede dejar una página parecida, pero menos cómoda de leer.

Algunos archivos originales ya son difíciles de leer: letra pequeña, tablas densas o la necesidad de ampliar continuamente en el móvil. En esos casos, reorganizar el contenido para adaptarlo al dispositivo también puede ser útil.

Por eso decimos «siempre que sea posible», en lugar de prometer que todas las páginas serán idénticas. En artículos científicos, informes y manuales que consultamos mientras leemos, la estructura original suele ser valiosa. Pero deben primar el texto completo, las relaciones claras y la facilidad de lectura.

iSomor también puede dar resultados imperfectos con archivos complejos. Conviene revisar figuras, tablas, fórmulas y contenido en varias columnas. Que una página se vea ordenada no sustituye una comprobación necesaria.

Menos reorganización, más lectura

Normalmente no traducimos un documento solo para conseguir otro archivo. Queremos entender un artículo, conocer un producto o utilizar la información de un informe en lo que estamos haciendo.

Si después tenemos que buscar pies de figura, reorganizar tablas y localizar párrafos correspondientes, hay más trabajo antes de poder leer.

iSomor quiere reducir ese trabajo adicional. Que las secciones sigan siendo fáciles de encontrar, que las figuras y las tablas se lean con sus explicaciones y que el original esté a mano cuando necesitemos comprobar una frase.

Cuando esos detalles funcionan, quizá apenas los notemos. Simplemente nos detenemos unas cuantas veces menos y seguimos leyendo. Para nosotros, ese es el valor práctico de conservar el diseño.